Con una población que supera los 190 mil habitantes y asentada sobre suelos que combinan arenas eólicas y depósitos salinos, Iquique presenta desafíos geotécnicos particulares donde el flujo de agua subterránea define la viabilidad de cualquier excavación. En nuestra experiencia, la permeabilidad en campo no es un dato más del informe, es el parámetro que separa un proyecto estable de uno con infiltraciones constantes y sobrecostos en drenaje. Hemos ejecutado ensayos Lefranc en la terraza litoral y Lugeon en sectores con basamento rocoso fracturado, siempre bajo los lineamientos de la NCh 3171 y las recomendaciones del USBR para macizos rocosos. La variabilidad de la napa freática, que en esta zona puede aparecer a menos de 3 metros en sectores bajos como Cavancha, obliga a una caracterización detallada de la conductividad hidráulica antes de proyectar fundaciones o sistemas de agotamiento. Complementamos estas campañas con ensayos CPT cuando se requiere un perfil continuo de la estratigrafía en zonas con alto contenido salino.
El valor de permeabilidad medido in situ en Iquique suele ser hasta un orden de magnitud mayor que el estimado en laboratorio con muestras alteradas.
Descripción del proceso
El contraste entre el sector de Alto Hospicio, a 600 msnm sobre un manto de sales y arcillas, y el borde costero de Iquique, con depósitos de arena fina y rellenos antrópicos, ilustra por qué no se puede extrapolar un valor de permeabilidad de una zona a otra. En Alto Hospicio predominan los suelos finos donde aplicamos el ensayo Lefranc a carga variable para medir coeficientes del orden de 10⁻⁶ a 10⁻⁸ m/s, mientras que en la costa encontramos lentes de grava y arena con conductividades que superan los 10⁻⁴ m/s, ideales para el método de carga constante. La presencia de costras salinas cementadas, típicas del desierto costero del norte chileno, obliga a perforar con cuidado para no alterar la estructura del suelo antes de inyectar el agua. Nuestro equipo técnico utiliza obturadores neumáticos en ensayos Lugeon para aislar tramos específicos de roca fracturada en los acantilados del borde costero, obteniendo valores en unidades Lugeon que luego correlacionamos con la clasificación RMR del macizo rocoso. Cada campaña de permeabilidad en Iquique la planificamos en función del informe geológico previo y la profundidad del nivel freático, que varía estacionalmente por las nieblas costeras conocidas como camanchaca.
Aspectos locales
La combinación de un clima hiperárido con una humedad atmosférica elevada por la camanchaca crea un escenario engañoso para el diseño de drenajes en Iquique. El suelo superficial puede estar seco, pero la recarga por condensación mantiene un flujo subsuperficial constante que acelera la corrosión de estructuras de acero y degrada morteros en contacto con el terreno salino. Ignorar la permeabilidad real implica subdimensionar los sistemas de bombeo durante la construcción de sótanos o estacionamientos subterráneos, con el agravante de que el agua en esta zona tiene altas concentraciones de cloruros y sulfatos. En obras lineales como colectores en la Pampa del Tamarugal, la presencia de horizontes con distinta permeabilidad genera flujos preferenciales que pueden desencadenar tubificación y asentamientos diferenciales. Nosotros insistimos en ejecutar al menos tres ensayos por unidad geotécnica homogénea, tal como sugiere la práctica recomendada por la NCh 3251 para permeabilidad en campo, porque la anisotropía del terreno costero de Iquique es notable y un solo ensayo puntual no es representativo.